En realidad, el verdadero secreto del plastisol es que simplemente no se seca en las pantallas. No tendrás que preocuparte de que la malla se obstruya a mitad de la jornada. Se mantiene húmedo y manejable mientras imprimes, pero se seca perfectamente al entrar en la secadora, lo que te proporciona esa opacidad y resistencia al lavado tan exigentes que las grandes marcas siempre buscan.